Buscaba una alternativa, una salida, algo que me impulsara a hacerlo.
Entonces recordé que en la pared de la habitación de mis hijos les puse algunas frases para que siempre las tuvieran presentes, y allí estaba la que necesitaba: Si puedes soñar-lo, puedes hacerlo.
Me olvidé de mis principios, me olvidé de mis consejos, pero me di cuenta que la respuesta la tenia muy cerca y era algo que he querido que supieran mis hijos.
Y allí estaba, en una pared, donde yo la puse.